Cómo invertir en materias primas sin comprarlas físicamente

Cuando hablamos de invertir, normalmente pensamos en acciones, fondos indexados o bonos. Sin embargo, existen otros activos que pueden ayudarnos a diversificar nuestra cartera, y uno de ellos son las materias primas.

Oro, plata, petróleo, gas natural, cobre, uranio, trigo, café… prácticamente cualquier materia prima importante puede convertirse, directa o indirectamente, en una inversión.

El problema es evidente: no tendría demasiado sentido comprar barriles de petróleo, almacenar lingotes de oro en casa o guardar toneladas de cobre.

Por suerte, actualmente existen diferentes instrumentos financieros que nos permiten obtener exposición a las materias primas sin necesidad de comprarlas físicamente.

En este artículo vamos a ver cuáles son las principales opciones, cómo funciona cada una y qué riesgos debemos conocer antes de invertir.

Cómo invertir en materias primas sin comprarlas físicamente

¿Qué son las materias primas? 🌾

Las materias primas, también conocidas como commodities, son recursos básicos utilizados para producir otros bienes y servicios.

Podemos dividirlas principalmente en cuatro grandes grupos:

  • Metales preciosos: oro, plata, platino o paladio.
  • Metales industriales: cobre, aluminio, níquel o zinc.
  • Energía: petróleo, gas natural o carbón.
  • Materias primas agrícolas: trigo, maíz, café, cacao, azúcar o soja.

Su comportamiento puede ser muy diferente al de las acciones o los bonos, por lo que algunos inversores utilizan las materias primas como una forma adicional de diversificar su patrimonio.

Eso no significa que debamos tenerlas obligatoriamente en cartera. Algunas materias primas pueden experimentar una volatilidad muy elevada, por lo que es importante entender perfectamente en qué estamos invirtiendo.

¿Por qué invertir en materias primas? 📊

Una de las principales razones para incluir materias primas en una cartera es la diversificación.

El precio de estos activos depende de factores diferentes a los que afectan directamente a las empresas o a los bonos.

Entre ellos encontramos:

  • Oferta y demanda mundial.
  • Inflación.
  • Conflictos geopolíticos.
  • Producción minera.
  • Condiciones meteorológicas.
  • Decisiones de grandes productores.
  • Crecimiento económico mundial.

Además, algunas materias primas se han utilizado históricamente como protección frente a determinados escenarios económicos.

El ejemplo más conocido es el oro, que muchos inversores utilizan como activo refugio durante periodos de incertidumbre.

Pero debemos tener algo claro: no todas las materias primas se comportan igual.

Invertir en oro no tiene nada que ver con invertir en petróleo, cobre, uranio o café. Cada mercado tiene sus propias características, ciclos y riesgos.

1. ETCs: una de las formas más sencillas de invertir en materias primas 🥇

Una de las alternativas más interesantes para un inversor particular son los ETCs (Exchange Traded Commodities).

Su funcionamiento para nosotros es parecido al de un ETF: cotizan en bolsa y podemos comprarlos y venderlos fácilmente desde un bróker.

Sin embargo, jurídicamente un ETC y un ETF no son exactamente lo mismo.

Los ETC permiten obtener exposición a materias primas concretas como:

  • Oro.
  • Plata.
  • Platino.
  • Paladio.
  • Petróleo.
  • Gas natural.
  • Cobre.

Y aquí encontramos una diferencia muy importante.

Algunos ETC están respaldados físicamente por la propia materia prima, mientras que otros consiguen la exposición mediante contratos de futuros u otros derivados financieros.

Un ejemplo: invertir en oro

Imagina que quieres dedicar una pequeña parte de tu cartera al oro.

Una opción sería comprar lingotes o monedas de oro físico y encargarte personalmente de almacenarlos.

Pero también podrías utilizar un ETC respaldado por oro físico.

Uno de los que más me gusta es el iShares Physical Gold ETC (ISIN: IE00B4ND3602).

Este producto busca seguir la evolución del precio del oro y está respaldado por oro físico custodiado.

De esta forma podemos obtener exposición al oro sin tener que preocuparnos personalmente por comprarlo, transportarlo o almacenarlo.

Precisamente por su sencillez, los ETC respaldados físicamente son una de mis opciones favoritas para obtener exposición a metales preciosos como el oro.

2. ETFs de materias primas: diversificar de forma sencilla 🧺

Otra alternativa son los ETFs de materias primas, que nos permiten obtener exposición a varias commodities a través de un único producto.

Algunos ejemplos son:

  • WisdomTree Enhanced Commodity UCITS ETF: ofrece exposición diversificada a materias primas como energía, metales y agricultura.
  • L&G All Commodities UCITS ETF: permite invertir en una amplia cesta de materias primas.
  • iShares Diversified Commodity Swap UCITS ETF: replica un índice compuesto por diferentes commodities.

Es importante entender que estos ETFs no son de réplica física. Es decir, el fondo no almacena directamente barriles de petróleo, toneladas de cobre o sacos de trigo. Para conseguir esa exposición utilizan instrumentos financieros derivados.

Esto no significa que sean productos apalancados. Simplemente es la forma que utilizan para seguir la evolución de un mercado en el que mantener físicamente determinadas materias primas sería muy complicado.

Su principal ventaja es la simplicidad y diversificación: con una única inversión podemos obtener exposición a diferentes materias primas sin tener que invertir en cada una por separado.

3. Invertir en materias primas mediante futuros 📑

Los contratos de futuros son uno de los principales instrumentos utilizados en los mercados de materias primas.

Un futuro es un contrato mediante el cual dos partes acuerdan comprar o vender un activo en una fecha futura a un precio determinado.

Son utilizados por productores, empresas e inversores institucionales para cubrir riesgos o intentar beneficiarse de los movimientos de los precios.

Como inversores particulares también podemos acceder a ellos. Sin embargo, personalmente no considero que sean la mejor opción para alguien que simplemente quiere diversificar su cartera a largo plazo.

Son productos más complejos, pueden incorporar apalancamiento y requieren entender perfectamente cómo funcionan los vencimientos.

4. Invertir en empresas relacionadas con materias primas ⛏️

Otra forma de obtener exposición es invertir directamente en empresas que producen, extraen o comercializan materias primas.

Por ejemplo:

Oro → compañías mineras.

Petróleo → empresas petroleras.

Cobre → compañías mineras especializadas.

Uranio → empresas dedicadas a su extracción y procesamiento.

Podemos hacerlo comprando acciones individuales o utilizando ETFs sectoriales que agrupen varias compañías.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental que debemos entender: Invertir en una minera de oro no es lo mismo que invertir en oro.

Aunque el precio del oro puede afectar directamente a los beneficios de una minera, el comportamiento de sus acciones también dependerá de muchos otros factores.

Entre ellos:

  • Costes de producción.
  • Nivel de deuda.
  • Calidad de la gestión.
  • Riesgos políticos.
  • Regulación.
  • Nuevos proyectos.
  • Márgenes empresariales.

Por tanto, en este caso estamos invirtiendo en empresas, no directamente en la materia prima.

¿Qué opción prefiero para invertir en materias primas? 🤔

La respuesta depende completamente de qué materia prima queramos comprar y qué objetivo tengamos.

Si quisiera exposición al oro a largo plazo, personalmente preferiría utilizar un ETC respaldado físicamente por oro.

Me parece una forma sencilla de obtener exposición al activo sin preocuparme personalmente por su almacenamiento.

Para otras materias primas como petróleo, gas natural o productos agrícolas, la situación cambia.

Almacenar físicamente estos activos no resulta práctico para un inversor particular, por lo que normalmente tendremos que recurrir a productos que utilizan futuros o invertir indirectamente mediante empresas relacionadas.

Precisamente por eso es fundamental no comprar un producto simplemente porque en su nombre aparezca “petróleo”, “cobre” o “commodities”.

Tenemos que entender cómo obtiene realmente esa exposición.

¿Qué debemos mirar antes de invertir? 🔍

Antes de comprar cualquier producto relacionado con materias primas, personalmente revisaría como mínimo los siguientes aspectos:

  1. Qué materia prima replica.
  2. Si la exposición es física o mediante derivados.
  3. Las comisiones del producto.
  4. Su liquidez y patrimonio.
  5. La exposición real a divisa.
  6. El riesgo del emisor, especialmente en productos como los ETC.
  7. Cómo se ha comportado históricamente en diferentes escenarios de mercado.

Uno de los errores más habituales es fijarnos únicamente en qué materia prima creemos que va a subir. Pero tan importante como elegir el activo es saber qué producto estamos comprando exactamente para invertir en él.

¿Qué porcentaje de materias primas tendría en cartera? ⚖️

No existe un porcentaje perfecto para todo el mundo.

Dependerá de nuestro horizonte temporal, tolerancia al riesgo, objetivos financieros y del resto de nuestra cartera.

Personalmente considero las materias primas como una parte complementaria de la cartera, no como su núcleo principal.

Mi base a largo plazo seguiría estando principalmente formada por activos productivos y ampliamente diversificados, mientras que determinados activos alternativos pueden utilizarse para añadir diversificación.

Dentro de las materias primas, el oro es uno de los activos que más me gustan para mantener un pequeño porcentaje de la cartera.

Puede actuar como una especie de seguro dentro de la cartera cuando aparecen determinados escenarios de incertidumbre o tensión en los mercados. Eso no significa que vaya a subir siempre que caiga la bolsa ni que esté libre de riesgo.

Conclusión: no necesitas tener lingotes ni barriles en casa 🏠

Hoy en día no necesitamos llenar nuestra casa de lingotes de oro, barriles de petróleo o sacos de café para invertir en materias primas.

Podemos obtener exposición mediante ETCs, productos diversificados, futuros o empresas relacionadas con su producción.

Para un inversor particular que busca exposición a largo plazo, los productos cotizados suelen ser una de las alternativas más sencillas, pero debemos entender perfectamente qué hay detrás.

Las materias primas pueden ser una herramienta interesante para diversificar una cartera, pero, como ocurre muchas veces en inversión, menos es más.

No necesitamos invertir en oro, plata, petróleo, cobre, uranio, trigo y café simplemente porque podamos hacerlo. Lo realmente importante es saber qué papel cumple cada activo dentro de nuestra cartera y por qué estamos invirtiendo en él.

* Este contenido tiene únicamente fines educativos y no constituye una recomendación personalizada de inversión. Cualquier inversión conlleva riesgos y es importante analizar cada producto antes de invertir.

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